APRENDER A VIVIR

 


Vivimos en un mundo influenciado por lo último en tecnología y el movimiento en la economía, donde el sistema va cambiando para crear métodos y maneras de hacer las cosas en un menor tiempo: comida rápida, ejercicio en 15 minutos, realizar más trabajo en menor tiempo pero durante largas jornadas de trabajo, dormir de 4 a 6 horas diarias; Éste nuevo estilo de vida exigente y demandante a degradado el concepto de familia y lo ha minimizado a escasos mensajes de texto y relaciones distantes. La definición de familia ha evolucionado dejando de un lado principios y valores fundamentales para el bienestar como la comunicación, el amor, la dedicación, el respeto y el tiempo de calidad que proporcionan relaciones saludables a largo plazo.

Los hijos de esta generación están siendo educados por el televisor o aparatos electrónicos que no brindan ninguna clase de afecto; depende de nosotros que ésta Situación cambie y es nuestra responsabilidad que la próxima generación no solamente avance tecnológicamente sino que también puedan disfrutar de un mundo mejor con un ambiente adecuado para tener calidad de vida en todas las áreas.

La familia es el primer lugar donde aprendemos todo lo que somos y donde se empieza a formar nuestra personalidad, hábitos y determina mucho de lo que seremos a futuro.

Como padres necesitamos ser concientes de la influencia que tenemos para cambiar el destino de nuestros hijos y que ellos tengan la oportunidad de vivir en un mundo mejor.

Contamos con todo lo necesario para cambiar lo que está mal y proporcionar estrategias que impacten positivamente la vida de ellos.

Hoy tanto la tecnología como los medios de comunicación pueden convertirse en herramientas que fomenten bienestar y poderlas utilizar para enseñar a vivir de una manera diferente basada en valores que formen en nuestra próxima generación bases sólidas para ser personas de carácter, quienes decidan vivir en integridad, hacer las cosas bien, es mucho mas sencillo que hacerlas mal.

Lo que es necesario que cambie, es nuestra manera de percibir el mundo y ésto radica en nuestra manera de pensar; es en la mente donde se gestan las buenas y malas acciones, debemos alimentarla de manera saludable como lo hacemos con nuestro cuerpo; debemos escoger muy bien que vemos, escuchamos y con qué tipo de personas nos relacionamos, cuando el cambio empieza por nuestro interior el exterior es afectado positivamente.

Es un buen momento para que nuestros hijos aprendan a vivir de una manera diferente lejos de las relaciones tóxicas y de todo lo que el mundo ha degradado es necesario ofrecerle a nuestra familia un ambiente de amor, paz y alegría donde podamos impactar a los demás.